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Yemas de Ávila o Yemas de Santa Teresa

Yemas de Ávila, Yemas de Santa Teresa,

Yemas de Santa Teresa

Yemas de Ávila o Yemas de Santa Teresa. Déjate seducir por el dulce sabor de este postre, aunque te advierto: es muy fácil que tu paladar, quede enamorado cuanto pruebes este delicioso manjar. Se cree que el origen de esta receta es árabe. Comenzó a fabricarse en la ciudad española de Ávila y tuvo su máxima popularidad con Santa Teresa de Jesús. En 1860 se registro la marca por la pastelería Flor de Castilla, como “Yemas de Santa Teresa” y los demás reposteros, que no han querido perder la oportunidad de ofrecerlas, lo hacen bajo el nombre de “Yemas de Avila”. Lo mejor es que es un postre sin horno, que apetece en cualquier momento y época del año, y que están… de vicio!!!

Ingredientes

10 moldes papel de 2 cm de base:

Preparación

Comenzamos quitando los huevos del frigorífico, separando las yemas de las claras, ya que deben estar a temperatura ambiente.

Hacer un almíbar

El primer paso es hacer un almíbar con 120 g de azúcar y 70 ml de agua. Calentamos en un recipiente el agua y el azúcar a fuego medio-alto, sin remover. Opcionalmente podemos añadir una tira de monda de limón, sin la parte blanca. Cocinamos a fuego medio-alto durante un par de minutos, hasta que comience a espesar y antes de que tome color dorado (Si utilizamos monda de limón, el almíbar amarilleará un poco). Quitamos el limón, retiramos del fuego y vertemos en un recipiente para que enfríe más rápido. Debe estar templado para utilizarse. Mientras enfría batimos ligeramente las yemas, sólo hasta que queden líquidas. No es necesario que hagan espuma. Las vertemos en un bol a través de un colador, para eliminar pequeñas pielecillas que puedan quedar, y reservamos hasta que se temple el almíbar.

Preparar la crema de yemas

Una vez que se ha templado el almíbar lo añadimos en forma de hilo a las yemas sin parar de remover. Vertemos la mezcla en un cazo y calentamos a fuego suave, sin parar de remover, hasta que la crema espese. Esto tardará unos 20 – 30 minutos. Una vez que ha espesado, la retiramos del fuego, la vertemos en un recipiente y dejamos que se enfríe a temperatura ambiente. Una vez fría, la tapamos con film plástico y guardamos en el frigorífico un par de horas, para que acabe de enfriar y tome consistencia.

Hacer las yemas

Pasado ese tiempo, retiramos del frigorífico y vamos a hacer las bolas de yema. Humedeceremos las palmas de la mano con aceite suave, para que no se pegue la masa y podamos volear sin problemas. Tomamos una pequeña cantidad de mezcla, la colocamos en la palma de una mano y con la otra mano encima, vamos girándola en forma de círculos, para hacer las bolas de yema. Haremos las bolas con un tamaño acorde con los moldes que utilicemos. Una vez hecha la bola, la pasamos por el azúcar glacé (azúcar en polvo) y seguidamente la colocamos en el molde. Haremos las demás yemas con el mismo procedimiento. Las conservaremos en el frigorífico hasta el momento de servirlas. Las Yemas de Ávila o Yemas de Santa Teresa, se sirven bien frías.

Más opciones:

  Sin gluten:  Esta receta es apta para las personas que tienen intolerancia, pues los ingredientes que utilizamos están libres de gluten.


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